Diseño de Interacción, Usabilidad, Arquitectura de la Información y Medios Digitales

Los aceleradores

No soy publicista, pero le he rondado toda mi vida. Crecí viendo cómo “los publicistas” hacían “el pegoteo” en el diario que mi padre dirigía. Recuerdo los tableros, las conversaciones muy fumadas y acaloradas sobre qué colocar en los avisos de prensa (brainstormings?) y a los ilustradores contorneando los originales con tinta negra sobre cartones y papeles blancos antes de irse “atrás” donde estaban los de fotomecánica.

Me ronda la publicidad porque es prima-hermana del Diseño, y el fin de ambos oficios es construir comunicación.

Por lo mismo AyerViernes tiene un primo-hermano, 12&Media Interactive, nuestra Agencia de Publicidad Interactiva.

Me suena ortopédico nombrarla “agencia de publicidad” porque en la medida que me meto más y más en ésta fascinante disciplina y la mezclo con lo digital no me cuadra el concepto ni los nombres, mas no es una de mis neurosis semánticas, no. 

Sucede que la tradicional agencia de los sesenta con sus cargos, títulos y denominaciones están en cuestionamiento desde el momento que nos hicimos digitales. 

ATL, BTL, FTL, Ejecutivos de Cuentas, Media Planner, Creativo… Trato y trato de calzarlos y no me da. Como tampoco han calzado las conversaciones entre un Director Creativo offline y un Diseñador de Interfaces Digitales… mmmmmm algo no cuadra.

Tampoco cuadra pensar campañas de 3 meses con las mismas piezas, imposible. Es que en lo digital todo cambia, todo es distintamente parecido, porque lo clave no son los “llamados claves” si no entender que cuando lazamos una campaña, ésta es un ser vivo. Muta, en la medida que los clientes la digieren y empujan el cambio.

Banners que vienen de la idea del “espacio físico” de un aviso en un diario. Medios, los diarios por ejemplo que no lo son o redes sociales que son medios. Transversalidad del mensaje, en fin. Un cliente distinto en un mundo distinto requiere de una comunicación distinta y eso sí lo sé muy bien, no se está haciendo en Chile.

En la campaña “Vivo Conectado” aprendí que los medios son aceleradores no del mensaje si no de las experiencias. Sin Experiencia no hay campaña. La importancia de las tres micro-campañas de avisos en Facebook hechas para empujar un concurso o la sorpresa que nos dio las miles de personas que cuentan felices “cómo hacen para vivir mejor” me confirma la idea de lo complejo que es construir conversaciones de valor con audiencias más sofisticadas, educadas y lo mucho que hay que aprender de ellas.

La gran diferencia es que los clientes digitales son más vivaces, hábiles y muy alejados de lo pasivo de los medios off-line. Son clientes que aprendieron a usar máquinas complejas y poco naturales como los son los computadores o los móviles y en esa medida estos clientes son más delicados, despiertos y rápidos. Por eso el fracaso rotundo de los banners y el que están teniendo las agencias tradicionales.

 

 

 

 


Los influenciadores digitales

Pertenezco a esa raza de usuarios que probamos cualquier servicio nuevo que nos parezca interesante y que a su vez pueda ayudar a que nuestro trabajo tenga más valor agregado. Somos un grupo pequeño de influenciadores digitales que explican en la sobre-mesa a sus amigos o familiares, cómo comprar por Amazon, las ventajas de subir las fotos a Flickr, lo útil y sencillo que es manejar tus proyectos con Basecamp o lo importante que es tener una cuenta de Twitter.

Estamos altamente expuestos al uso de las nuevas tecnologías porque esa es nuestra pega, que va entre la prueba y mucho estudio. En mi caso, destino casi un tercio de mis horas laborales a… estudiar. 

Los influenciadores digitales somos los que probamos los nuevos servicios, leemos los blogs de otros influenciadores (especialmente norteamericanos) y nos cruzamos experiencias y opiniones sobre esos nuevos servicios a través de mensajería instantánea (Adium, por ejemplo) o Twitter. 

Ya no hay mucho distingo entre si es un software web-based nuevo, un nuevo sitio, un software de descarga, algo para mi iPhone o un nuevo gadget casi todo lo ponemos en nuestros blogs y así contribuimos a construir no sólo nuestra reputación como influenciadores, si no también la de las marcas y servicios que aprobamos o desaprobamos.

Tumbrl, FriendFeed, Highrise, Netvibes, Alltop, Boxee, Installous (iPhone) o WordPress, son sólo algunos de los servicio que usamos a diario

En Chile,  mercado es pequeño por lo que gran parte de esos influenciadores nos conocemos, de hecho tengo el placer de trabajar con varios de ellos.

No hay influenciador que no sea evangelizador, está en la especie ser un divulgador de las nuevas experiencias que se viven. Como tal siempre estamos dispuestos a que nuevos aventureros digitales se sumen a las ricas experiencias que podrían ofrecer esos nuevos  servicios, es que sin red ni amigos nuevos no hay servicio que funcione.

Ojo que en en la actualidad los consumidores buscan las opiniones y recomendaciones de sus pares y dan un alto valor a los “expertos” digitales que difunden a quien quiera leerlos o escucharlos sus opiniones sobre las marcas o servicios.

Twitter por ejemplo permite entender la influencia como un fenómeno creciente. Lo veo a diario en las cuatro cuentas de Twitter que administro (jorgebarahona, ayerviernes, doceymedia y monterillahotel) como me llegan nuevos y nuevos “seguidores” interesados en saber “qué estoy haciendo”.


Estadísticas: los medios tradicionales caen y los digitales suben

Nuevas estadísticas que demuestran el avance en el consumo de los nuevos medios y el retroceso o estancamiento de los tradicionales se observan en el estudio de eMarketers.

Los sitios de compra en línea aumentaron a un 35% el 2008 y aquellos que permiten que los usuarios dejen sus comentarios, los llamados sitios de influencia aumentan hasta un 44% de los usuarios de medios. Así mismo como las redes sociales que el 2006 eran usados por un 17% y el 2008 sube a un 26%.

No sólo el número de usuarios ha aumentado los últimos dos años, también la cantidad de horas que permanecen conectados llegó a un promedio de 14 horas a la semana en los consumidores norteamericanos en octubre del 2008 y que es el doble según la muestra hecha el 2001.

 

 


Keith Jarrett Solo Concert


Inspiración versus disciplina

 
Camino a Tortel
Hace años que hago foto blanco y negro análoga. Como tal, hace un tiempo hice un año de taller con el maestro Luis Poirot, una de las cosas que han marcado positivamente mi vida.

La pasión y cariño de Luis, más el increíble oficio que luce lo hacen el maestro ideal para un porro como yo que va y viene de la fotografía sin pudor alguno y en un eterno y sistemático buscar la foto perfecta.

Todo fue bien hasta que decidí hacer una pequeña travesía fotográfica por la Patagonia. El viaje fue increíble porque la Patagonia lo es. Pero después de disparar más de 600 fotos, mi eterna lucha con la perfección y auto-censura me hacen sentir que sólo 8 fotos me provocan menos pudor mostrar, entre ellas la de arriba.

La Travesía en la Patagonia me colocó de golpe en el convencimiento que elegí un oficio hermoso e increíble, que hace que florezcan todas tus carencias y emociones. La foto es eso, sólo el reflejo del alma de quien las saca y eso cuesta aceptarlo, porque vives buscando tu mejor foto cuando lo que debes buscar es la mejor foto que el oficio te regala.

Hace meses que entré en una reflexión que ya terminó (que felicidad, estaba angustiándome) sobre cómo hacer foto para el delirio de mi ego y liberar el alma que necesita expresarse. Cómo haces para despojarte de tus miedos y carencias para dejar que la foto hable?

Sólo con sudor, rigor y trabajo. No hay más. 

Vives tratando de obtener un regalo que la foto no ta va dar si no te aplicas y rindes a su exigencia. Porque éste hermoso oficio es justamente esa incapacidad de saber si dentro de todo lo que hiciste está la foto que conversa.


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