Vivimos en una cultura del miedo que me desagrada, incomoda y de la que me revelo.
Nuestra cultura ha construido en nuestro inconsciente más dudas y temores que certezas. Ha tallado en nuestras vidas ser proclives a la permanencia que el cambio y la revolución. En Chile ser pasivo, amable y correcto (políticamente como dicen) es el deseo de todos.
Por eso los emprendedores somos mal vistos, no somos “el yerno ideal” (post_noten: mis suegros son lejos los que más me han apoyado en mis emprendimientos, siempre). Ser emprendedor en Chile es luchar no sólo contra las mismas cosas que lucha cualquiera en el mundo, decidir emprender en cualquier cosa es decidir entrar en el lado oscuro, el incorrecto social y económicamente.
Emprender no es valorado, es más bien castigado. El fracaso es un karma con el que vive para siempre. Ni decir que seas de regiones fuera de Santiago.
Todo está odiosamente en contra de los que emprendemos, la familia (la mía es una excepción notable), el estado y la burocracia, la banca, el acceso a la información, la credibilidad, el centralismo, la política (en Chile no tener alguien conocido en puestos claves es muy malo para los negocios), etc. etc.
(debo decirles que felizmente todos y cada uno de los contratos que mi compañía a ganado han sido sin conocer a nadie, la excepción confirma la regla)
Si sumas que nuestra educación está estimulada por el miedo, tenemos un panorama complicado para el Chile del 2020 donde mis hijos y los tuyos deberán navegar (quedan sólo 13 años, sólo trece).
Nuestra Educación hoy dejada a la suerte del mercado al que no le interesa el futuro del país si no rentabilizar los directorios, nuestra formación diaria, esa en la que toda la clase media chilena pone sus esperanzas, esa educación se basa en el miedo no el la madurez escalable que tiene un ser humano y menos en el desarrollo y la libertad de soñar que necesitan los jóvenes en una sociedad madura.
El miedo a “que el niño” no quede en el colegio que deseo. El miedo a que le encuentren alguna pifia. El miedo a parecer menos en las reuniones de padres. El miedo a que lo “echen” del colegio. El miedo a que le vaya mal en las pruebas. El miedo a que le vaya mal en la “prueba” de selección universitaria. El miedo a que no entre a la universidad. El miedo a que lo echen de la universidad, el miedo a que se drogue, el miedo a que no egrese, a que egrese y no encuentre trabajo. El miedo a que lo echen de la “pega”…. En fin, miedo es la palabra que rige y comanda nuestras chilenas vidas y eso a parte de ser triste y neurótico en nada ayuda a nuestros hijos.
Así jamás nuestros chicos soñaran con lo imposible! De dónde quieren que salgan los que harán las empresas donde trabajarán los adultos del futuro, hoy chicos de 10 y 20 años?
Soñar con lo imposible, creer y sentir que se puede (y debe), amar apasionadamente lo que haces y estar dispuesto a morir con las botas puestas en cada cosa que haces es lo que necesita nuestro país (se han fijado cómo los políticos hablan de “este país” como si no les perteneciera, como si fuese un objeto lejano y casi indeseable?).
Si nadie sueña con lo imposible, si nadie siente que se puede, si nadie deja que nuestros chicos se equivoquen una y otra vez, si todos están encima pendientes y esperando a que se equivoquen (deporte nacional), qué país esperan en 13 años más?
El miedo debe ser eliminado de nuestras vidas porque hace mal, porque hace seres humanos tristes y depresivos que no logran realizar sus sueños (Chile es el país que más remedios antidepresivos consume en el mundo) nos llena de estúpidas ideas y lo peor hace más arribistas y hueca a nuestra juventud, divino tesoro.
Sé que es difícil, yo mismo estoy lleno de miedos cada vez que apago la luz, cada vez que mis hijos salen de noche, en fin no crean que lo que digo lo hago desde el podio de los felices sin miedos, pero al menos detecto que así no podemos seguir ya que cualquier esfuerzo que hagamos a nivel social y político será en vano si no desterramos de nuestras mentes ese miedo que traemos desde la Colonia, refrendado cuando bombardearon la Moneda y alimentado hoy por los medios de comunicación.
Más que dinero (ojo, insisto que Chile ya no es un pobre país como nos enseñaron por décadas) que lo tenemos, lo que debemos liberar es a nuestros hijos de todos los miedos posibles, para que emprendan, para que inventen el país que desean y sueñan.
Leo a Varsavsky que en España el inglés es una deuda para los emprendedores.
Me hizo recuerdo que en Finlandia las universidades están obligadas a impartir las carreras en tres idiomas; finés, sueco (lengua oficial) e inglés.
Quiere decir que los alumnos pueden hablar y hacer sus pruebas en cualquiera de los tres idiomas y los profesores deben responder, discutir y corregir en las mismas.
Sobre el inglés tengo una relación de amor y odio. Los que me conocen saben que pronuncio pésimo pero no ha sido impedimento que converse y me entienda en ese idioma. Hace unos cuatro años decidí que había que empezar de cero y me fui al Británico con maletín a clases formales. Hice los 5 trimestres que indica la norma y luego estuve 1 año en conversación con un profesor particular. Venía dos veces a la semana y hablabamos sólo en inglés. Cómo echo de menos esas horas anglosajonas.
Saber un 80% no es suficiente. (por eso estoy pensando seriamente irme unos meses a New York o algo así, caro no?)
:(
Se los digo porque el inglés o se aprende cuando chico o sufres. Cuando tienes 40 ya es un esfuerzo enorme y te quedarás para siempre en el limbo de saber, hablar, entender pero jamás pensar en inglés que es la clave del idioma.
Tengo grandes amigos que una de sus competencias claves era que dominaban el inglés a los 20 años y hoy son importantes ejecutivos y profesionales a nivel mundial.
Lo que más me inquieta es que cuando les doy a mis alumnos un paper o material en inglés es casi una tortura para ellos y recurren a la clásica artimaña (pésima por lo demás) de tratar de traducirlo en el Google o simplemente no lo leen.
Mis hijos, mis sobrinos y chicos de 20 cercanos hablan inglés fluido. Mis hijos además hablan, leen y piensan en alemán. Sin duda que tienen una enorme ventaja sobre mis alumnos.
Cuando se habla de cambios en educación y sé de tanta comisión gubernamental que piensan y piensan no sé bien en que, me da nervio. Porque sé (sin ser un experto) que si a los chicos de todo Chile no les enseñan y hablan en inglés desde los 5 años estamos fritos.
Eso, cuánto vale? Chile no es un país pobretón como nos tratan de hacer creer desde que nací. Hoy más que nunca tenemos dinero, gente sana, y medianamente feliz pero inculta. Sacar a la gente de la pobreza es eso, darle herramientas para que vivan mejor y vaya que el inglés sirve para lograr ese objetivo.
Javier Cañada postea en su blog Cosmonauta un video que todos los profesores de Chile debieran ver y aplicar.
La idea central es que hay que enseñar “con” la tecnología como herramienta, efectiva y eficiente para penetrar en las almas de los chicos con el conocimiento a través de la experiencia. En Chile la mayoría de los padres compran computadores a sus hijos “para que hagan sus tareas”.
Cuando los ven conectados, cheteando, colocando sus fotos en Fololog, contestando sus mails casi siempre en Hotmail o Gmail, buscando cosas en Google. Entre medio, atento al celular a la TV o al PlayStation.
Esoso padres se irritan.
Porque sienten que sus hijos están perdiendo el tiempo. El problema que así como mi padre recuerda que cuando era niño, esperaba ansioso el RicoTipo o el Billiken, nuestros hijos se comunican, enteran, comparten y conversan via medios digitales y dejar fuera de esos medios la educación es un error mayúsculo.
Mis hijos estudian en un muy buen colegio y recuerdo lo mal que hablan de las clases de computación. Ni un profesor con Wiki, ni hablar de los Blogs.
Me imagino si en los colegios de pago la tecnología es una clase de Flash, como será en las escuelas con ningún recurso, con maestros mal pagados y con poco incentivo.
Si sólo supieran el sinnúmero de recursos sencillos y gratuitos que hay online… el problema no es saber eso creo, el problema es que la educación trabaja con el miedo de las personas, de los padres, de los alumnos de todos.
Es el miedo a “no ser nadie”, a “no quedar en la Universidad” al fracaso al fin y al cabo, lo que mueve todas las mañanas a 4 millones de chilenos que asisten a clases en los colegios.
Y si su motivación fuera el aprender a aprehender?
Y si sus padres entendieran que sus vidas conectadas es un hecho y no un problema?
Y si los profesores fueran como en Finlandia, los líderes admirados de la comunidad?