Cómo se destruye un destino turístico?

by Jorge Barahona

(Siento que la Experiencia de Usuarios y Servicios es también cómo soñamos u olvidamos las ciudades)

(Carta que ningún medio quiso publicar)

El turismo en la V región -especialmente en Viña del Mar y Valparaíso- provee miles de empleos, en su mayoría estables y que generan múltiples oportunidades de crecimiento humano y profesional.

Al ejecutarse un nuevo hotel se produce un efecto multiplicador en la economía tanto en la construcción, banca, abarrotes, productos frescos, transporte, comunicaciones y otras áreas económicas que se ven estimuladas por la esta industria.

Sumemos aquellos que amplían su oferta con restoranes, spa, casinos y que permite a miles y miles vivir de esta actividad sin chimenea.

A su vez somos exportadores netos, ya que provocamos el ingreso de millones de dólares en divisas, pagamos impuestos territoriales, IVA todos los meses y otros asociados a esta actividad.

O sea la industria hotelera es vital para el desarrollo de una comunidad porque provoca efectos económicos multiplicadores.

Instalar un hotel no es fácil ya que además hay que sumar el pago de altísimos impuestos territoriales, IVA y el cumplimiento de exigentes normas en seguridad, medioambientales y de salud.

Soy hincha de la competencia, creo que le hace bien al mercado porque permite hacer crecer en calidad y sobre todo no dormirse en los laureles, sin embargo siento que en Chile, en particular en Viña del Mar no se protege a la industria turística, por varios motivos.

Ojo que no pido cosas especiales, solo que se aplique la ley y la inteligencia porque en esto las autoridades políticas y administrativas están al debe, matando la industria de a poco y para siempre.

1.- Arriendos: no solo en verano. No podemos evitar que los habitantes de la ciudad arrienden a turistas sus casas o departamentos, pero lo que sí podemos hacer, por el bien de todos es que estén identificados públicamente, estén normados y que paguen todos los costos que la actividad exige. De otra manera seguiremos destruyendo la hotelería formal y lo peor seguirán las crecientes estafas a confiados turistas.

2.- Administración: los municipios debieran estimular la calidad. Esto se podría lograr si todos los hoteles que existan en la comuna aprueben cursos de administración hotelera, atención al cliente, inglés y manejo de alimentos a nivel básico de manera que tengamos un estándar. Esto no solo permitiría que los hoteles ofrezcan mejores experiencias a sus huéspedes, permitiría también entregar un estilo transversal de la ciudad a sus visitantes y no experiencias aisladas según el establecimiento de turno. Estos cursos son impartidos por las universidades e institutos y financiados con incentivos estatales. Mal que mal, pagamos impuestos no?

3.- Tránsito: dejémonos de cosas, el tránsito en Viña del Mar y Valparaíso es un caos que le ha quitado calidad de vida a nuestras ciudades y las han transformado en la mala copia de Santiago. No podemos seguir como estamos. Arreglar, normar y ordenar el tránsito de vehículos es clave para el futuro inmediato y la oferta que hagamos a los turistas. No podemos seguir ofreciendo el triste espectáculo de ciudad de segunda y poco moderna despreocupada de la calidad del transporte.

4.- La ciudad entregada al mercado: al que se le ocurra vender cualquier cosa lo puede hacer en nuestras ciudades. Desde cantantes que colocan sus amplificadores que se escuchan a cuadras a fabricantes de sopaipillas o promotoras de champú. El desprecio por los espacios públicos, plazas, pasajes o rincones es absoluto. A nadie le importa y esto queda demostrado en cómo la publicidad inunda nuestro entorno ensuciando con sus mensajes de consumo las pocas bellezas que nos quedan como son los puentes sobre el Marga-Marga, los paseos costeros e incluso en estratégicos edificios que despliegan enormes carteles. Todo lo anterior degrada el espacio, le quita valor, ensucia y claramente hace que la ciudad valga menos. El que crea que alguien quiera venir a una ciudad inmunda de carteles, ruidos y pachanga está muy, muy equivocado y denota solo ignorancia.

5.- Rol de las ciudades: Sin duda alguna el único motivo por el que alguien viaje 13 horas desde Europa o Asia y decida venir a la costa, son Valparaíso su magia como una ciudad imposible, única en el mundo o nuestros notables vinos del valle de Casablanca. Felizmente existe Viña del Mar que concentra la más profesional y sofisticada oferta turística complementaria con sus hoteles, restaurantes y servicios. A eso agreguemos clásicos como la Quinta Vergara (como extrañamos su Museo!), el Jardín Botánico, el Casino Municipal o el borde costero entre Reñaca y ConCon. Si ambas ciudades no se reconocen como complementarias estamos fallando en el diseño estratégico de cómo nos vendemos como destino.

Qué prefiere el turista? Varias ciudades sin logística e inteligencia de su oferta complementaria o un destino espectacular donde confluyen áreas mágicas y de servicios como lo son nuestras (aún) hermosas ciudades?

Hay poco que decidir cuando soñamos en el destino en 20 años más, pero mucho que hacer en los miles de detalles que tiene implementar esas pocas e importantes decisiones  transversales, desvinculadas del gobiernos de turno y lo más importante atenta a seguir siendo fuente de ingresos para todos.

Jorge Barahona

Empresario Turístico