Cotizaciones y contratos, la mala educación y la locura institucionalizada

by Jorge Barahona

Lanata dice que cumplir 50 lo liberó para decir lo que se le antoja sin explicaciones a nadie, que le importa un carajo lo que digan los demás desde que cumplió medio siglo de vida. Bueno, yo aún no los cumplo pero hace un tiempo me invade un sentimiento similar y creciente; me está empezando a importar un carajo decir cosas políticamente incorrectas.

Siento que al mercado digital chileno le hace falta un poco de sinceridad respecto a casi todo. En un país acostumbrado a los dobles discursos la escena digital chilena está lo suficientemente madura como para que un blogger hable desde su experiencia como consultor en Diseño y ojalá ayude a que futuros colegas identifiquen prácticas inaceptables y derechamente no trabajen para maleducados en ambientes de locura institucionalizada.

Cotizaciones

Existe la mala afición de pedir coitzaciones, urgentes, siempre que luego de recibidas los ejecutivos no se dignan en responder  las llamadas telefónicas, ni correos para decir un simple “no, elegimos otra empresa”. Son ejecutivos que felizmente, no son mis Clientes y que aprendieron a comprar servicios sabiendo que tienen el sartén por el mango. Son pequeños dioses que deciden sin saber muchas veces bien por qué y qué eligen.

El problema que sean reyes en su mundo me importa nada, lo que encuentro indecente e impresentable son las formas. En los negocios, las formas son muy importantes y ser gentil y darse el espacio para dos líneas de correo y responder es parte de la educación mínima que espero de profesionales egresados de las mejores universidades en Chile.

Sabe acaso un ejecutivo, el tiempo y costo que tiene para un consultor o Diseñador levantar una propuesta? En sociedades maduras y educadas las propuestas se pagan. Simple, el que encarga está dispuesto a pagar para que alguien le haga una propuesta ajustada a sus necesidades. Obvio.

Sucede que en la empresa privada y en las instituciones públicas, aún con Chilecompras mediante eso está muy lejos de cumplirse. Qué exijo? lo mínimo: educación. Es mucho pedir que te respondan una propuesta a la que además te llamaron? (no acostumbro ir donde no me llaman)

A la vez, cotizar es un arte. La vieja trampa de cotizar pasado esperando la solicitud de rebaja es indecente. De un tiempo a esta parte un potencial Cliente que no me dá su presupuesto sencillamente no le cotizo. Por qué? Porque dejo claro desde el comienzo que no caeré en el juego de las tres cotizaciones ni mucho menos de la rebaja, como si lo que vendo fuesen manzanas de temporada.  Si me llaman es porque saben quien soy y qué pueden esperar de mi trabajo.

Contratos

Chile es un país que se mueve entre papeles, timbres y firmas. Nada funciona sin la “mosquita” (firma) que acuse que tu eres tu, que no eres otro, que no eres amigo ni del cuidador de perros de uno de los accionistas de la empresa que te contrata, ni que tampoco le debes un mango a nadie o miles de estúpidas formas y cláusulas que sólo tienen cabida en la mente enferma de los abogados de turno.

Hace unos años le envié a mi abogado uno de los contratos que debía firmar con un Banco. Eran tantas las claúsulas escritas en lenguaje legal que mejor pedí asesoría. A la media hora me la devolvió con un “firma, nada de lo que dice es demostrable y si logra alguien demostrar algo es inaplicable”.

Cuál es el problema entonces? La confianza.

En Chile, todas las relaciones comerciales parten de la desconfianza. Se teme siempre que un pinche Diseñador de provincia los perjudique, cuando en un mercado tan pequeño como el nuestro donde con suerte somos 10 consultores en Experiecia de Usuarios, un mal comentario sobre tu trabajo sencillamente te hace un daño irreparable. Una rayón de un Banco te anula!

Hace unas semanas otra institución financiera tuvo la patudez de pedirme mis balances y declaraciones de impuestos, material absolutamente confidencial. La paradoja es que soy yo el que les dá crédito a ellos muchas veces a 90 días para pagar una factura por algo ejecutado y recibido conforme. Si fuera por desconfiar, tengo argumentos suficientes para desconfiar de gran parte de las empresas y sus modelos de pago a proveedores. Todas las empresas, todas trabajan con el crédito que les otorgamos los Consultores y Pymes que les venden servicios y productos.

En Inglaterra se hacen contratos breves con pagos semanales. A nadie se le ocurre pagar una factura más allá de 7 días y si no lo hacen existen oficinas en la comuna, como en Alemania donde uno denuncia la deuda y es el Municipio quien les cobra con una fuerte multa.

Los Contratos son para cuando ya no hay palabras posibles de entendimiento, no para saber si uno tiene seguros de salud al día o si los empleados tengan sus imposiciones pagadas. Los Contratos hoy en Chile son producto de la desconfianza y le descaro en un mercado de creciente locura institucionalizada.

Qué hacer?

  • Hacer un servicio web público de denuncia de facturas impagas de empresas grandes.
  • Que las empresas grandes dejen la odiosa e injusta práctica de pagar, al menos a 30 días. Con los sistemas computacionales actuales se puede y debe pagar una deuda casi al día
  • Hacer un servicio web público de ejecutivos y empresas que les gusta cotizar y son incapaces de responder qué decisión tomaron y porque
  • Dejar atrás la desconfianza en los proveedores y pasar a una era de la confianza medida, al final somos los socios de esas empresas; si les va bien, nos va bien a todos
  • Establecer contratos tipos para las prestaciones de servicios, algo estándar (como un contrato de arriendo que se vende en las librerías) con papelería mínima
  • Que el Estado de Chile termine con la petición de boletas de garantía. A la fecha se puede hacer un ranking de empresas donde cada repartición que compre, coloque sus observaciones y valoraciones de los proveedores del Estado. Con eso basta
  • Que las empresas que demoran los pagos, asuman los costos económicos que rigen el mercado a cualquier deuda
  • Olvidarse de papeles firmados ante Notarios. No sirven en absoluto, si un Consultor falla dichos papeles no le garantizarán soluciones a la empresa
  • Que los ejecutivos olviden que tienen el poder ilimitado de antes. Hoy el mercado es de creciente demanda de nuestros servicios y estamos entrando a una era donde yo, como Consultor elijo qué proyecto es más interesante y con quién lo hago