Curatoría de contenidos

by Jorge Barahona

"Hotel Room", Edward Hopper (1931)

“Hotel Room”, Edward Hopper (1931)

Han pasado más de 20 años de generación de contenidos en la web. El acceso a la información es instantáneo y masivo. Cualquiera con conexión puede escuchar el disco que desee, leer el diario de su preferencia, mirar las obras de arte de un museo e incluso viajar virtualmente con herramientas como Google Earth. Crece día tras día el arsenal de conocimiento que la humanidad genera, toda al alcance de un click.

La era fundacional de acceso al contenido ya se consolidó y nadie hoy en día puede aspirar generarlo sin distribuirlo digitalmente.

Estamos entrando a otra era donde lo que importa es qué y de qué manera consumes los contenidos. La era de la curatoría de los contenidos.

Como dice Wired “tienes 20 millones de canciones en el bolsillo ¿y ahora qué?“. Lo que viene es el tiempo de aquellas personas o algoritmos que seleccionen para ti el filete de dichos contenidos y que le dan sentido a lo que escuchas, lees, miras y divagas.

El “aleatorio” que introdujo el iPod, que deja a la suerte de quién sabe qué, ir escuchando un continuo de los tracks que guardas en tu bolsillo es tal vez el anticipo de nuestra era de curatoría, esta vez asignada a softwares capaces de entender tus gustos y asimilar los cambios de comportamiento y sugerirte acciones, tal como lo hace Nest o lo que llamamos “internet of things“.

Soy de los que compraba discos (de vinilo en los 80) y que gozaba escucharlos por completo sólo interrumpidos por la acción de tener que darlos vueltas para seguir con la obra. Hoy, la obra musical se ve afectada por el continuo, el azar y gusto de cada usuario. Así como entramos a los sitios web por cualquier parte que contenga lo que buscamos y no por la “home”, hoy la música debe atender al mismo comportamiento de las personas.

Hace unos años pude asistir a una de las exposiciones que más me han influido para entender el arte y qué significa una curatoría. Aprendí  que alguien muy informado, sensible, de profundos conocimientos y con una alta cultura puede mezclar en un discurso determinado una idea u opinión a través de la lectura cruzada de obras tan distantes como las de Velazquez, El Greco o Picasso en “Spanish Painting from El Greco to Picasso: Time, Truth, and History“. El curador es un chef que prepara un plato de autor donde busca descubrir, explorar y manifestar una tesis específica de autores u obras.

Cuando recorres una exposición de buena curatoría no la olvidas porque alguien construye una reflexión explícita sobre el autor, como la que pude apreciar en el museo Thyssen de Madrid dedicada el gran “Hopper“.

Algunas luces de lo que viene en contenidos lo da el artículo de Wired que te mencioné y hoy el New York Times que anuncia una nueva aplicación móvil con curatoría de noticias especialmente hechas para los lectores de papel que no se las han emprendido con lo digital.

McLuhan debe estar feliz viendo cómo su famosa frase “el medio es el mensaje” se profundiza como concepto desde donde los que generan el contenido deberán atender a sus audiencias y mutar el discurso hacia un “soy el medio y el mensaje“.