El año que vivimos el peligro

by Jorge Barahona

Cuando aparecieron los primeros sitios web, quedó escrito que la multi-media sería el futuro, pero todos entendieron la multi-media desde la perspectiva tecnológica no como algo que merecía un cambio de los modelos de negocios.

En los noventa decíamos que la multi-media era muy lejana y casi imposible porque existían muchas barreras de entrada para llegar a masificarla, hacerla accesible y un objeto de consumo.

No contamos con la sostenida baja de los costos de la conectividad, la mejora en su calidad de transmisión, la WiFi,  ni con la irrupción de otra tecnología, la móvil que abrió un acceso paralelo a la internet tradicional que lleva el contenido a los bolsillos en cualquier rincón del mundo.

Tampoco medimos bien. Pensábamos que lejos en el tiempo eran muchos años, decenas; error, los tiempos de la internet son exponenciales y lo que pensamos demoraría tanto, tardó sólo 10 años.

Entre tanto, los medios de comunicación tradicionales como los diarios, luego la radio y tarde la TV se sumaron con sitios web tímidos sin mucho anhelo y menos intención. Todavía los sitios web, hoy “áreas digitales” son los parientes pobres de los conglomerados mediáticos y las empresas relacionadas. Sitios web y redes sociales mantenidas “por si acaso”, para un “todavía estamos aprendiendo” o simplemente “para responderle al competidor, si el tiene, yo también”.

Esas tímidas áreas digitales, dirigidas por próceres adelantados y poco escuchados, no tienen el poder para producir el cambio. Y quién tiene el poder para producirlo? O el dueño del medio, la alta gerencia o las áreas comerciales que son las que debieran perjudicarse con las magras cifras de los medios digitales. Pero, dan pérdidas? No sé, de hecho cada vez contratan más gente.

En la reciente crisis del grupo económico dueño de Copesa, no apagaron el área digital, simplemente deshicieron el canal de TV abierta. Eso es un indicador importante para saber qué lugar ocupa para un empresario un área digital, en este caso es menos estratégico el canal de televisión.

Y qué sucede entonces? Que las áreas comerciales dedicadas durante años a vender papel, frases radiales o spots en TV tratan de llevar los mismos mecanismos y modelos de negocios a un medio que no conocen donde hay un componente clave y nuevo: la Experiencia de los Usuarios.

Los medios en vez de estudiar, auscultar, probar, explorar y emprender, copiaron moldes de medios extranjeros, con wireframes que ya son un commodity e hicieron lo que vienen haciendo todos estos años: interrumpir para cobrarse. O sea, colocar avisos gutenberianos y vallas por doquier que recuerden a cada instante quién paga la fiesta. Me pregunto ¿qué hace que un gerente de ventas o comercial insista en sostener sus metas en un modelo obsoleto que tiene fecha de vencimiento?

Es cosa de mirar lo que sucedió con Facebook: hasta que no implementó una nueva estrategia para llevar publicidad a los móviles la acción valía un tercio de lo que costó al momento de su salida a la bolsa. Hoy Facebook, recién, después de 18 meses de navegar por los tortuosos mares de un implacable mercado accionario, vuelve a ser todo lo recomendable y rentable que esperamos.

¿Qué decisiones se tomaron? ¿Qué cambió? ¿Quién provocó el cambio? Si leen al VP para América Latina de Facebook, verán expresiones como mobile first” y “experiencia de usuarios”.  Mark Zuckerberg lo dijo a comienzos de éste año “Facebook es una compañía móvil“.

¿Qué medio chileno está aplicando nuevos modelos de negocios de cara a provocar experiencia de sus usuarios y pensando desde y para los móviles primero?

Hoy, el modelo de negocio de los banners o la interrupción, solo los sostiene, pero no los proyecta ni a corto plazo. Y como en los fuegos artificiales de fin de año, estamos viendo los últimos 5 minutos del espectáculo donde los medios están tirando “toda la carne a la parrilla”.

Cooperativa.cl

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radiobiobio.cl

 

LaTercera.cl

 

ElMostrador.cl

 

Entonces se ven así, llenos de avisos que tapan el contenido, avisos en los lados, abajo, encima, atrás, de sorpresa, flotante… avisos que nadie ve ni cliquea, mudos testigos de un negocio que nadie entiende y como en Fuenteovejuna nadie es el culpable porque todos lo son.

Que los avisadores quieren banners, porque Comscore dice que los cliquean, pero en realidad los medios no saben porque las agencias les llevan el negocio y obvio, ni tontos van a rechazarlos, pero las métricas, ah las métricas! nadie sabe muy bien, “dicen” que sirven, y el cost-per-view, pero Google no vende banners, mmmm, pero yo sí y gano plata,  la Coca Cola no, pero le sale tan barato que mejor hacerlo… Uff!

Entremedio de todo Jeff Bezos firma un cheque por US 250 millones y compra el Washington Post. Barato, muy barato por un medio con premios Pulitzer,  que ha botado gobiernos y con una reputación envidiable.

Y ahora todo es un enredo porque los diarios tienen TV, las radios parecen diarios y la TV compra radios… Y la multi-media “sin querer queriendo” pilló a los medios mal parados y si el Washington Post vale tan poco cuánto vale El Mercurio?

Cuando Slim le pone  millones al New York Times qué ve? Qué hace a que alguien ponga plata en una industria en caída libre? Sin duda lo que vió Slim con su olfato envidiable fue un medio que explora, un medio que prueba que intenta, que emprende y que trata de cambiar los modelos. Algo que no tenía el diario que reveló Watergate.

Y a qué debieran prestar atención los medios para entender hacia dónde va la industria? A los usuarios y la manera de cómo consumen los contenidos.

La historia de cómo Netflix hace temblar a la mismísima supra poderosa industria cinematográfica es apasionante y un proceso que debe estudiarse y del cual sacar lecciones. Sólo demuestra que quienes emprenden temprano, aprenden de sus errores, corrigen y escuchan a sus cientes tienen posibilidad de pasar a la próxima era. Los que no, bueno, su pueblan de banners y le dan vuelta la cara a sus clientes.

Hay atrevevidos como Quartz, el mismísimo USAToday, CNN que compra Zite, AOL Techcrunch y Netflix que aprende de las costumbres y preferencias de sus clientes para ahora ellos ser generadores de contenidos y abandonar la dependencia de Hollywood y las empresas de cable.

En fin, la batalla de los medios en línea ya tiene víctimas, los usuarios. Los generadores de contenidos aún no entienden qué nos motiva, cómo nos informamos y en definitiva a quién estamos dispuestos pagar, cuánto y por qué.

Lo más triste es que, a la luz de los hechos tampoco se ven muy preocupados. Cuando lo estén, estaremos leyendo el Washington Post en español, cubriendo notas de América Latina como un local, con TV en directo y radios locales, en nuestras Kindle (obvio) y los diarios electrónicos no servirán ni siquiera para envolver pescado (que era para lo que servían sus antiguos diarios de papel).