El país de los miedos (o por qué Chile no emprende)

by Jorge Barahona

Vivimos en una cultura del miedo que me desagrada, incomoda y de la que me revelo.

Nuestra cultura ha construido en nuestro inconsciente más dudas y temores que certezas. Ha tallado en nuestras vidas ser proclives a la permanencia que el cambio y la revolución. En Chile ser pasivo, amable y correcto (políticamente como dicen) es el deseo de todos.

Por eso los emprendedores somos mal vistos, no somos “el yerno ideal” (post_noten: mis suegros son lejos los que más me han apoyado en mis emprendimientos, siempre). Ser emprendedor en Chile es luchar no sólo contra las mismas cosas que lucha cualquiera en el mundo, decidir emprender en cualquier cosa es decidir entrar en el lado oscuro, el incorrecto social y económicamente.

Emprender no es valorado, es más bien castigado. El fracaso es un karma con el que vive para siempre. Ni decir que seas de regiones fuera de Santiago.

Todo está odiosamente en contra de los que emprendemos, la familia (la mía es una excepción notable), el estado y la burocracia, la banca, el acceso a la información, la credibilidad, el centralismo, la política (en Chile no tener alguien conocido en puestos claves es muy malo para los negocios), etc. etc.

(debo decirles que felizmente todos y cada uno de los contratos que mi compañía a ganado han sido sin conocer a nadie, la excepción confirma la regla)

Si sumas que nuestra educación está estimulada por el miedo, tenemos un panorama complicado para el Chile del 2020 donde mis hijos y los tuyos deberán navegar (quedan sólo 13 años, sólo trece).

Nuestra Educación hoy dejada a la suerte del mercado al que no le interesa el futuro del país si no rentabilizar los directorios, nuestra formación diaria, esa en la que toda la clase media chilena pone sus esperanzas, esa educación se basa en el miedo no el la madurez escalable que tiene un ser humano y menos en el desarrollo y la libertad de soñar que necesitan los jóvenes en una sociedad madura.

El miedo a “que el niño” no quede en el colegio que deseo. El miedo a que le encuentren alguna pifia. El miedo a parecer menos en las reuniones de padres. El miedo a que lo “echen” del colegio. El miedo a que le vaya mal en las pruebas. El miedo a que le vaya mal en la “prueba” de selección universitaria. El miedo a que no entre a la universidad. El miedo a que lo echen de la universidad, el miedo a que se drogue, el miedo a que no egrese, a que egrese y no encuentre trabajo. El miedo a que lo echen de la “pega”…. En fin, miedo es la palabra que rige y comanda nuestras chilenas vidas y eso a parte de ser triste y neurótico en nada ayuda a nuestros hijos.

Así jamás nuestros chicos soñaran con lo imposible! De dónde quieren que salgan los que harán las empresas donde trabajarán los adultos del futuro, hoy chicos de 10 y 20 años?

Soñar con lo imposible, creer y sentir que se puede (y debe), amar apasionadamente lo que haces y estar dispuesto a morir con las botas puestas en cada cosa que haces es lo que necesita nuestro país (se han fijado cómo los políticos hablan de “este país” como si no les perteneciera, como si fuese un objeto lejano y casi indeseable?).

Si nadie sueña con lo imposible, si nadie siente que se puede, si nadie deja que nuestros chicos se equivoquen una y otra vez, si todos están encima pendientes y esperando a que se equivoquen (deporte nacional), qué país esperan en 13 años más?

El miedo debe ser eliminado de nuestras vidas porque hace mal, porque hace seres humanos tristes y depresivos que no logran realizar sus sueños (Chile es el país que más remedios antidepresivos consume en el mundo) nos llena de estúpidas ideas y lo peor hace más arribistas y hueca a nuestra juventud, divino tesoro.

Sé que es difícil, yo mismo estoy lleno de miedos cada vez que apago la luz, cada vez que mis hijos salen de noche, en fin no crean que lo que digo lo hago desde el podio de los felices sin miedos, pero al menos detecto que así no podemos seguir ya que cualquier esfuerzo que hagamos a nivel social y político será en vano si no desterramos de nuestras mentes ese miedo que traemos desde la Colonia, refrendado cuando bombardearon la Moneda y alimentado hoy por los medios de comunicación.

Más que dinero (ojo, insisto que Chile ya no es un pobre país como nos enseñaron por décadas) que lo tenemos, lo que debemos liberar es a nuestros hijos de todos los miedos posibles, para que emprendan, para que inventen el país que desean y sueñan.