Hacer comunidad en Chile

by Jorge Barahona

Desde que empecé hacer internet el 96 hasta hoy, siempre entendí que como parte de una generación de pioneros habían algunas cosas que tendríamos que hacer y poner sí o sí para permitir que el oficio que aún estamos inventando fuese reconocido, comprendido y tratado como un componente esencial para hacer medios digitales. Había que convencer a muchos en por qué y para qué nos re-inventamos.

Lo más importante era comprender que estábamos haciendo algo a trazos entre los que queremos. El amor y pasión en todo acto fundacional son claves para entender cómo me he movido estos últimos 12 años, fundando empresas, hablando con quien sea para construir caminos que recorreremos todos, educándome y educando, haciendo amigos que aman el oficio en todo el mundo, promoviendo el intercambio y la discusión.

En el camino he hecho grandes y queridos amigos. Sin embargo conversando ésta tarde con Darcy a propósito del próximo IV Seminario chileno de Arquitectura de la Información, otra empresa en la que estamos porque creemos en que el aporte es fundamental, nos dimos cuenta que las principales compañías que hacen Arquitectura de la Información y Experiencia de Usuarios en Chile no habían, ni enviado papers ni sus miembros estaban inscritos en cualquiera de las dos jornadas del Seminario.

Todos nos conocemos y sabemos qué hacen los otros porque al fin y al cabo competimos en un mercado pequeño donde la única manera de crecer es haciendo éste tipo de eventos donde lo central es dejarse de mirarnos el ombligo y conversar entre nosotros, hay que abrir las compuertas a los que vienen llegando, a los estudiantes que nosotros mismos formamos.

Sin debate ni propuestas nuevas que se manifiestan en papers, por ejemplo no hay nuevos profesionales, no hay tiraje de chimenea, no hay futuro posible. Todos saben muy bien lo difícil que es encontrar diseñadores digitales que dibujen con código semántico, Arquitectos de la Información o expertos en Usabilidad de verdad, no esos que se leen el libro de Nielsen y ya se sienten capaces de dar charlas y dictar cátedra.

La fuerza está en construir nuevos conocimientos que sólo es posible en una visión donde se comprende que mi conocimiento es prestado y que si no lo discuto con otro no es posible crear otro nuevo que permita hacer lo que el ser humano hace siempre, crear inteligencia colectiva.

Hoy son más de 200 los inscritos en Viña del Mar y 300 en Santiago. Esa es la muestra más tangible que no hay mejor aporte a tu oficio que cruzar la línea del egoísmo y colocarse en la colaboración.

Sin embargo tanto liderazgo, tanta exposición aunque no lo crean genera incomodidad y cierta envidia en lo que hacemos. Chile, en toda su expresión hispana del murmullo que provocan mis acciones. Una pena.

Dejad que los perros ladren Sancho, es señal que avanzamos“.