La interfaz es el negocio

by Jorge Barahona

Por mi oficio suelo estar tentado a probar aplicaciones para mi iPhone o iPad. En general las aplicaciones que suelo usar son aquellas que me llaman la atención por sus metáforas visuales, la búsqueda de minimalismo o el rico diseño de interacción que sugieren nuevos paradigmas de diseño que aprovechan toda la potencialidad del sistema operativo iOS y el hadware.

Como nunca la idea de Steve Jobs que el software no puede estar separado del hadware se hace presente y le dan la razón, ya que todas las aplicaciones que suelo usar son aquellas capaces de entender las libertades y límites que el sistema operativo entrega gracias al delicioso diseño del hadware como lo son el iPhone y la iPad.

A la vez cada vez es más fuerte la tendencia de aplicaciones que hacen sólo “una cosa” casi siempre siguiendo los lineamientos de interfaces minimal de Dieter Rams, de rica y sorprendente interacción que apuesta al descubrimiento desde la experiencia.

Lo que más sorprende es que son aplicaciones ya hechas como calendarios o aplicaciones del clima. Son softwares que ya fueron solucionados en otros contextos o momentos y por lo mismo tienen más valor porque la disrrupción no surge desde el invento de la solución misma si no del cómo está resuelta tanto sus interfaces novedosas que apelan a otros signos colectivos que se apropian de nuevas dialécticas donde se funden los gestos y las imagenes para completar una experiencia nueva.

La enseñanza es que en todo invento ya hecho hay uno que lo hace evolucionar hacia otro adaptado a nuevas experiencias.

Blue

Es una aplicación minimal que a través de una esquisita y simple interacción permite que avances hacia las temperaturas futuras del lugar donde estás con sólo desplazar el dedo pulgar hacia abajo o arriba. Apoyada con simples barras horizontales desde el amarillo al verde oscuro que van evidenciando además la “calidez” o “frialdad” de la localidad donde te encuentras. Hecho por la casa de software Oak de Brooklyn. Brillante!

 

Rise

Es un despertador, sólo eso. Sin embargo las ricas metáforas visuales tales como la determinación de la hora que deseas que te despierte o -al fin!- las melodías nuevas que harán lo imposible por que salgas de la cama. Este es mi despertador diario lleno de detalles ricos en interacción pensada desde el dispositivo y sus potencialidad gestual. Este como el anterior caso son además aplicaciones pensadas para que puedas usarlas solo moviendo el pulgar con el iPhone en la mano.

Me gusta porque juega, nuevamente con metáforas cromáticas para indicar las horas que determinas para despertarte que van desde el celeste que representa  el “medio día” y azul oscuro, la media noche. El uso de bellas tipografías lo hace elegante y liviano. Hecho por la casa Simplebots de Toronto, Canadá.

 

Clima (de Yahoo)

Liberada hace poco, de cuidado diseño que funde la sindicación de fotos de Flickr (obvio!) del lugar geolocalizado para los fondos siempre cambiantes y novedosos con un delicado uso de las tipografías e iconos.

Me ha llamado la atención lo que mencionaba al comienzo; el re-diseño de una aplicación no se resuelve haciéndola más bella, ya que eso es subjetivo, sí teniendo en cuenta las oportunidades que regala el sistema operativo y el hadware que las acoge. El negocio es sin duda alguna la interfaz.