Lutero y Assange, ese sutil cambio en la historia

by Jorge Barahona

Lo repito siempre; lo que vivimos, a propósito de la Internet es análogo a un Gutenberg con la Biblia recién impresa entre sus manos, sin saber siquiera el profundo cambio que producirá para siempre su invento. Nada fue igual después de dicho magno invento.

Hay algunas coincidencias entre lo obrado por Lutero, sus 95 Tesis y Wikileaks. Primero está el uso de las nuevas tecnologías: Lutero usó la imprenta como multiplicador de su protesta enviando los contenidos, La Biblia hacia los hogares, donde ahora son interpretados con entera libertad: la divinidad eclesiástica dejó de ser la única manera de ver el mundo y cómo se gobierna.

Haciendo uso de protectores suizos que le apoyaban, Lutero pudo usar la imprenta para difundir sus pensamientos y críticas hacia un poder casi indestructible. Casi, ya que, como suelo decir, nada es para siempre.

Lutero se alzó contra las indulgencias y penitencias en dinero que exigía el Papa de la época para la construcción del ostento que fue en su momento la catedral de San Pedro, en el Vaticano. Su protesta no era contra la fe, era contra la corrupción, el abandono absoluto de la humildad y austeridad de parte del poder establecido. Lutero luchó contra los mecanismos del poder vertical introduciendo con sus preguntas las nuevas interpretaciones de la divinidad cristiana lo que provocó y marcó la historia hasta nuestros días; había un secretismo que sólo la protesta con el uso de las nuevas tecnologías podrían ser develadas.

La clave en la lucha exitosa de Lutero fue otorgar el acceso al conocimiento y la construcción del lenguaje para los alemanes.

500 años después, Wikileaks hace exactamente lo mismo. A través de las nuevas tecnologías (financiados con donantes anónimos) como lo son la encriptación de datos y la internet, provoca unos de los mayores cambios en la historia reciente dejando al desnudo la vergonzosa evidencia del poder ilimitado y corrupto de los Estados Unidos.

Wikileaks nos dio acceso libre a contenidos que sólo circulan entre los pasillos del poder mundial y tal como dice su fundador Julian Assange, regala a la humanidad la comprensión de cómo funciona en realidad el poder, lo que provocará nuevas formas de justicia que aplicaremos contra la corrupción y el secretismo que afecta a toda la humanidad.

Nada de lo que hizo Lutero fue delito; tampoco lo hecho por Wikileaks. A ambos por supuesto los persiguen y acusan pero la verdad y limpieza de sus obras no dan cabida al escarnio de ninguna ley conocida y esa es su principal fortaleza ya que todo a lo que apelan estos casos son a la transparencia total.

Me produjo curiosidad que pocos días antes que Wikileaks liberara los ya famosos mensajes de la diplomacia norteamericana, Sir Bernes-Lee abogara por la mantención de la libertad, neutralidad y el uso de estándares abiertos de su invento, la web. Como previendo lo que se venía encima e intentando evitar que lo obrado por Wikileaks provocara en los gobiernos el efecto exactamente contrario, Bernes-Lee hace el llamado a mantener la web como un bien común, abierto, democrático y sin dueños.

Semanas después Wikileas revela a toda la humanidad que existe otra internet, una privada y usada por la diplomacia norteamericana por donde se difunden sin filtros, mensajes que develan el doble estándar y la manera oscura como se maneja el poder a nivel mundial.

Tanto Lutero como Assange son seres históricos que empujan el cambio. Lutero usando la imprenta definió la historia de los últimos 500 años. Assange y la internet empujan, al fin los feroces cambios sociales que se vienen y que están relacionados con la exigencia masiva de transparencia, democracia y las nuevas libertades que nos regala el invento que cambió todo para siempre: la internet.

El mundo no es el mismo, el poder sí está en esta pantalla desde donde accedes al conocimiento humano para formar tu propia interpretación de la realidad. Ese es el sutil cambio.