Mi experiencia usando el Pebble Watch

by Jorge Barahona

Lo primero que hay que entender es que tener en mi mano el famoso Pebble sucede porque un grupo de chicos emprendedores decidió intentar hacer un reloj de muñeca que se conectara con tu smartphone y trabajara como resumen rápido de la llegada de correos, mensajes y toda aplicación que emita alertas, como WhatsApp o la aplicación que uses para la administrar y escuchar música.

Eso a nivel de idea más un buen vídeo donde te cuentan sus intenciones, permitieron que levantaran US 10 millones a través de la plataforma de crowdfunding Kickstarter.

La experiencia del Pebble está estrictamente delimitada por lo anterior y hay que asumir y entender que al poner US 99 no estás comprando un reloj, eres parte de los más de 60.000 micro-inversores que creímos tempranamente en esta stratup y pusimos “capital de riesgo” con la promesa que si resultaba me enviarían el One Jet Black Pebble a finales de septiembre del 2012 cosa que no sucedió hasta finales de febrero del 2013.

Muchos (incluyéndome) protestamos por las redes sociales cuando nos dimos cuenta que la promesa no se cumplía y pasaban los meses y nada del reloj. He aquí un problema común que tenemos los emprendedores; la falta de comunicación con tus audiencias claves, en este caso los inversores. A los chicos de Pebble les faltó transparentar más lo que vivían y lo que estaba sucediendo con su stratup que habíamos ayudado a iniciar. Un correo mensual con los avances es suficiente, algún artículo en un medio importante o por último un tuit esperanzador, pero estar 5 meses sin contacto hace que la desconfianza crezca rápidamente.

De mi parte el problema fue creer que estaba comprando un reloj y no entender que era un inversionista. Al poner dinero como micro-inversor en sistemas como Kickstarter estas siendo literalmente un inversionista de riesgo, que apuesta por algo que se alinea con sus ideas, tu curiosidad y sobre todo las ganas de ser el primero. Haber sido un “Early Bird” no solo tiene el gusto de recibir una edición especial, como reza en la parte posterior de mi Pebble Kickstarter Edition, si no también con la satisfacción de haber participado en un emprendimiento disrruptivo que ya provoca reacciones de los grandes como Sony o Apple que están por liberar relojes similares.

Experiencia

El Pebble es un reloj con un software, aún básico que se conecta a través de bluetooth a tu smartphone. El sistema por el momento -está en constante actualización- permite manejar la música de tu teléfono, setaer alarmas, elegir distintos entretenidos tipos de visualizadores del reloj y algunos ajustes sencillos como el backlight. Se carga con un cable especial USB imantado en el extremo que se conecta al reloj.

En general mi experiencia de uso es regular ya que no envía siempre las alertas que salen de mi iPhone. Sí funciona bien cuando estoy escuchando música, poner pausa, adelantar o atrasar canciones de manera eficiente.

A través de vibración que sientes en la muñeca puedes solo leer las alertas, no hay mayor interacción por el momento y lo digo porque sin duda el desarrollo natural de estos gadgets es que puedas tener una interacción más rica con las alertas que vaya más allá de solo leerlas. Por ejemplo sería ideal si tuviera Siri y recibiera respuestas cortas a correos y los enviara usando el 3G de mi teléfono. O tener la posibilidad de editar el calendario o entrar a las listas de música que tengo en mi iPhone.

Una desventaja para éste aparato es que por defecto tengo desactivadas las alertas en mi iPhone y sin éstas el Pebble no puede recibirlas y se transforma en gran reloj un poco tosco. Solo tiene sentido si las alertas están activadas cosa que no sé si deseo tener en mi iPhone ya que interrumpen y esa es justamente mi reticencia a seguir usando Pebble. Cabe preguntarse si quieres que te vibre en la muñeca un aparato que puede activarse cada minuto si es que tienes varias cuentas de correo (como yo que tengo 5) sin considerar los WhatsApp, mensajes de texto, alerta de calendario, clima, etc.

El Pebble es una transición entre lo mínimo que puedes tener en tu muñeca principalmente por un asunto de tamaño de pantalla a lo que puedes desplegar en tu smartphone, pero tan solo eso porque si no es más que lectura, se transforma en una molestia. No digo que deseche la idea de tener control desde un aparato como éste, solo que le falta mucha investigación acerca de cómo las personas ordenamos, interactuamos y gestionamos la vida digitalizada. Falta etnografía, modelos mentales y sobre todo falta salir del “mínimo producto viable” y eso lo veo muy complejo, pero no imposible y si de imposibles se trata, soy el primero en apoyarlo.

He vuelto a mi clásico reloj de pulsera Mondaine que sólo me da la hora, porque tal vez ese gesto e interacción asumidos por décadas sea lo único que deba suceder en mi muñeca, un aparato que me registra el paso del tiempo y Dick Tracy tan sólo sea un sueño futurista de un detective de los 60 admirado por un chiquillo de Valparaíso en una Geloso.