El colectivo de resistencia civil “No soy delincuente“, que apoyo activamente distribuye un nuevo vídeo didáctico llamado “No soy delincuente: usos justos” y que explica en pocos minutos y a través de una clara animación, por qué es importante que te involucres en la resistencia civil que hacemos a la nueva ley de propiedad intelectual que se discute en el Congreso y que en esencia te declara un delincuente si utilizas una obra cultural ajena con fines personales y no comerciales.
Cada vez que veo éstas imágenes lloro en silencio. Lleno de impotencia mis recuerdos se mezclan entre el registro del cineasta Patricio Guzmán y los que me tocó vivir en los convulsionados días del gobierno constitucional de Salvador Allende.
Ver éstas imágenes es ver mi vida y la de millones de chilenos que vivimos en carne propia cómo la generación de nuestros padres fue incapaz de evitar la masacre del golpe de Estado, el exilio y el dolor permanente que dejó la asonada militar ese nublado 11 de septiembre.
Ahora que tengo hijos entiendo que todo los sueños revolucionarios de nuestros padres fueron antes que todo actos de amor, tal vez equivocados pero de amor al fin y al cabo.
No somos más culpables hoy, los que no hacemos nada por evitar el pisoteo de un mercado despiadado o la destrucción de nuestros ríos? Acaso no hay más culpa en nuestra incapacidad generacional en provocar los cambios que sentimos harán de nuestro país, uno mejor para nuestros hijos?
Con qué derecho o mejor dicho con qué moral podríamos juzgar las decisiones que tomaron las anteriores generaciones si la nuestra no hace nada épico por cambiar la historia?
Ver la “Batalla de Chile” es llorar por los caídos, los que ya no están, los desaparecidos, los exiliados por los degollados y torturados. Pero también es llorar por mi mismo y mi vida llena de contradicciones y también sueños.
Verla es hacer honor a nuestra historia innegable, llena de mentiras y dominación. Es urgente verla para entendernos, saber quiénes somos, qué hicimos, a quiénes hicimos daño y cuál fue el costo de la vida que tenemos hoy.
Verla es re-conocer que hubo una mayoría de chilenos que en algún momento de nuestra historia quiso provocar el cambio desde la democracia, con un voto, pero que no fue tolerado por la clase dominante.
Hace justicia con mi padre que desde su dolor es un sobreviviente. Verla es masticar un poco con él sus sueños y el dolor de los campos de concentración. Porque conecta las vidas y ayuda a encontrar las hebras dispersas en nuestra memoria.
El fotógrafo australiano Keith Loutit desarrolló una técnica fotográfica que permite desenfocar ciertas partes del cuadro y que provoca la sensación de que el resto de la foto y sus actores, en foco se vean como disminuidos y maqueteados en un ambiente falso.
Con la misma técnica hizo el vídeo de abajo para promover el Westpac Rescue Helicopter Service de Australia.
Más vídeos de Loutit en su canal de Vimeo.
Así como la música, el diseño, el cine, la literatura, los vídeos caseros, la foto y un largo etc., la publicidad está siendo altamente afectada por la digitalización de la vida de los consumidores. Somos digitales, análogos y apreciamos las experiencias. Estimamos las marcas que nos sorprenden gratamente, que nos conversan y construyen espacios de valor, aquellas marcas que desarrollan logísticas creativas para construir conversación e intentar ser uno más.
Los flash mobs o algo así como “un momento de desorden colectivo” es una tendencia que se esparce rápidamente por el mundo. Los ocupantes de un carro de metro en Holanda, los paseantes de la Liverpool Street Station o de la Antwerp Central Station en Bélgica, todos los anónimos que pasan y quedan incluidos en los delirios de un momento de locura colectiva donde el factor emocional, la belleza y el, a veces fino humor quedan de manifiesto en las intervenciones que son registradas con cámaras subjetivas de estética imperfecta y casera, pero de fina edición.
Los vídeos son el catalizador del virus (Acaso crees que no sé que pincharás en los links y al menos se lo enviarás a alguien?)
T-Mobile en la Liverpool Street Station
NY400 contando en el metro de Amsterdam “New York, New York” de Frank Sinatra
VTM usa la Antwerp Central Station en Bégica para rememorar el clásico “Sound of Music”
En la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV hace un buen rato que venimos impulsando el uso, estudio y divagación de las nuevas fronteras que se abrieron para el Diseño sobre la base de la digitalización de la vida. Recuerdo cómo, hace 9 años atrás junto a un absorto, estudioso y hambriento grupo de profesores de la Escuela hicimos el primer sitio web.
No fue un simple ejercicio creativo, no. Sin calcularlo ni medirlo hicimos Arquitectura de la Información, verificamos Usabilidad y probamos -sufriendo- las nuevas casas virtuales que son los servidores de hosting.
Hoy manejamos nuestras comunicaciones con Google Apps, compartimos documentos, calendarios y correos bajo la plataforma educacional. Construimos conocimientos compartidos -era que no- a través de la Wiki Casiopedia. Los profesores cada vez más digitalizan sus trabajos y los alumnos cruzan esas nuevas fronteras del Universo.
Estamos en la Universidad, donde se habla, sueña y construye el Universo y los profesores lo profesamos. Taller de América es una de esas clases imperdibles hasta para el egresado que añora esas divagaciones maravillosas del ser, la trascendencia y el estudio. Es en éste Taller que la palabra poética resume el adjetivo de mi Escuela conducidos siempre por los poetas, los que develan la palabra.
Cuando le preguntaron a Cris Anderson si acaso colocar las clases en línea, significaba el fin de la Universidad (como lo viene haciendo la iniciativa Open Courseware Consortium) éste respondió que las clases formalmente no son la Universidad, son un parte ya que lo que hace que vayamos a estudiar a una de ellas es la Experiencia, es la belleza y enormidad de estar con los Maestros que profesan el Universo.
Los dejo con la clase No2 de Taller de América 2009 con los profesores Manuel Sanfuentes, Jaime Reyes y Andrés Garcés.