Steve Jobs: el triunfo de la belleza

by Jorge Barahona

Termas Geométricas, Villarrica, Chile

Termas Geométricas, Villarrica, Chile

Por todos lados se llora la muerte temprana del genio más grande de los últimos tiempos.
No voy a enumerar todo lo que hizo porque no es necesario, está en tu bolsillo. Steve Jobs está delante tuyo mientras lees este post en una iPad, mientras escuchas música o simplemente cada vez que aspiras a conversar con otro desde el iPhone.
El significado de su vida es que quieras rodearte de belleza, porque eso es a lo que estamos acostumbrados; belleza es lo que nos regala a diario la vida con un día y sus nubes, un caminante distraído, el animal que se te cruza, una idea o tus manos que se posan suaves sobre otras.

Los seres humanos necesitamos la belleza porque es la constatación que somos efímeros y pequeños ante la maravilla de la vida y sobre todo porque necesitamos sobrecogernos ante la genialidad de nuestros pares para entender que sólo estamos de paso.
Por eso vamos a los museos, escuchamos a Mozart y los Beatles, nos emocionamos con Cortazar o una foto de Weston.
Jobs entendió como nadie cuánto necesitaban las máquinas de la belleza para finalmente encontrarse de manera natural con los seres humanos. Sabía de la fuerza cautivante y anónima de una tipografía hermosa y el detalle cautivante de una interacción.

Supo siempre que nuestro único legado es dejar una “evidencia hermosa” porque es a través nuestras emociones que dejamos un regalo a los demás. La belleza cambia el mundo y la vida, la llena de color y significado, sólo ella es capaz de conectarnos con nuestro ethos común, donde todos estamos de acuerdo, donde no hay lugar para la disputa si no para la reflexión y el diálogo.

Como todo artista Jobs tenía una visión de un mundo mejor donde la belleza ocupara un lugar central en la vida de las personas, una donde la experiencia fuera la satisfacción máxima.
Tal vez Jobs fue el único -de los que deciden las grandes cosas- en comprender la importancia de trascender al objeto dotándolo de emoción para conectarlo con sus usuarios.

Decir que uso sus máquinas es poco, porque Jobs justamente lo que hizo fue regalarnos la idea que no nos relacionamos con objetos si no con experiencias, con íconos perfectos y realistas, interfaces inalcanzables y soñadas, espacios elegantes y sofisticados.

Jobs es el triunfo de la belleza ante el horror de lo gris y lo mal hecho. Es el triunfo del Diseño en un planeta que lo esquiva y confunde. Porque fue el Diseñador más grande de los últimos tiempos, amante de lo perfecto y bien ejecutado. Uno que jamás olvidó nuestra obligación más importante: luchar porque triunfe la belleza.