Dos veces ha sonado el teléfono en los últimos doce meses en AyerViernes desde la agencia de Comunicación Estratégica Burson & Marsteller para que coticemos a Hidroaysén. Dos veces la respuesta ha sido la misma: NO.
Es complicado ser coherente y defender tus convicciones cuando eres Pyme, Diseñador y de región. Muy complicado porque dejémonos de cosas, todos necesitamos vender y parar la olla, pero a qué precio?
En AyerViernes tenemos la convicción de no meternos en política partidista, religión y marcas que dañen el medio-ambiente.
Por qué? Porque como explica tan bien Peter Merholz, ya la publicidad nos provoca contradicciones, imagínate hacer cosas para gente que busca el lucro destruyendo lo único que tenemos como pueblo; nuestras tierras y conciencias.
Esta vez lo que pretende hacer Hidroyasén es tan nocivo, tan perverso y criminal que no le queda otra que recurrir a su billetera inmensa y crear una estrategia horrorosa que se basa en la comunicación.
Influencia en la Concertación para buscar apoyo político. Fernández es (increíble) PPD. Por qué nadie de los gobiernos de la Concertación, nunca se opuso formalmente a este proyecto? Simplemente porque la plata, las influencias y el network de Hidroaysen compra hasta a los más ecológicos. No les de vergüenza haber dejado en bandeja este tema a un gobierno de derecha que lo promueve descaradamente?
Campaña del terror (muy parecida a la del “Sí“que perdió Pinochet)
Entrevistas “casuales” a un Gerente con parka (mmm, no, no es roja, pero parka al fin y al cabo) en el río Baker, tratando de explicar lo inexplicable
Artículos subliminales como le última Revista del Domingo en Viaje de El Mercurio (era que no) llamado “La última aventura del Baker“
No basta con que seas fan de “Patagonia sin Represas” eso es un placebo para no hacer nada. Retuitear? Ayuda, pero poco. No haz puesto tu cuerpo ni tu mente en acción.
Anda a la Patagonia, conoce el lugar que te quieren quitar, respira el aire, vive uno de los lugares más increíbles de la tierra, por el que los gringos pagan miles para sólo estar ahí